ACHÉS DE YPETIMI: «VOCES DISUELTAS EN EL BOSQUE»

Este documental busca visibilizar a la Comunidad Aché de Ypetimi.
La defensa de la singularidad cultural, del idioma, de su relación ancestral con el bosque, de la memoria histórica y de los modos de reciprocidad e interacción grupal, son los retos a los que se enfrentan los achés de Ypetimí. Son, además de un peligro, una oportunidad para evitar su desaparición y olvido. Su posición marginal en la sociedad paraguaya les obliga a dotarse de instrumentos para lograr un espacio de acción y defensa; en definitiva para hacer valer los derechos heredados de sus antepasados en la sociedad paraguaya actual. DOCUMENTAL

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Los Awás: el pueblo originario más amenazado

Los Awás (Guajá) son un pueblo originario que viven el estado de Maranhão, nordeste de Brasil.

Se aislaron himages awasuyendo de las masacres y asaltos de los colonos. Los primeros grupos que contactaron sufrieron una reducción de la población, especialmente por el contagio de enfermedades.

Actualmente son 350 personas que habitan en las tierras indígenas de Alto Turiaçu, se conocen tres comunidades aisladas denominadas Awá, Guajá y Juriti.

Awás en su idioma significa gente. Hablan una lengua de la familia tupí-guaraní

Los Awás son un pueblo que vive en la parte atlántica de la selva tropical de Brasil. Originariamente eran un pueblo sedentario pero adoptaron el estilo de vida nómada a principios del siglo XIX para escapar a las incursiones de los europeos.

Durante el siglo XX aumentaron los ataques de los colonos a los Awás que talaron la mayoría de las zonas boscosas de las tierra que ocupaban.

A partir de mediados de los años 80 los Awás se trasladaron a asentamientos establecidos por el Gobierno, aún así han intentado mantener la forma de vida, adoptada a principios del siglo XIX: viviendo de la selva, en grupos nómadas de unas docenas de personas y con poco o ningún contacto con el mundo exterior.

Pero ellos y sus tierras han seguido sufriendo continuas invasiones y una serie de masacres que han reducido a los Awás a unos 300 personas, de los que sólo unos 60 viven todavía en el bosque según su forma de vida tradicional.

Información obtenida del Blog: «Una antropóloga en la Luna. unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es »

Con 85 años, última testigo del pueblo yagán votó en Puerto Williams

Prensa Antártica

A pesar de su avanzada edad y el frío presente en la zona, la última hablante del idioma yagán y Tesoro Humano Vivo, Cristina Calderón (85), llegó hasta el único local de votación en Cabo de Hornos para ejercer su derecho ciudadano en esta segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

La abuela Cristina, como se la conoce en la región, llegó cerca del mediodía acompañada de su hija Lidia González quien la asistió y ayudó a emitir su voto en el liceo Donald Mc Intyre Griffiths de la capital Antártica Chilena.

Solo unos segundos le llevó a la abuela Cristina marcar su preferencia y depositar su voto en la urna, para luego retirarse sin dificultad saludando a quienes encontró a su paso.

Cristina Calderón, es la última testigo del Pueblo Yámana, y única hablante de su lengua originaria reconocida por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, como

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Venezuela: “A los Yanomamis nos están matando”

Red Latina sin fronteras

 laguarura.net 

mineria-yanomamis mineria amazonas

Más de 1.000 mineros ilegales saquean los recursos del Amazonas | Sus líderes denuncian agresiones físicas, envenenamiento y violaciones | Venezuela ha firmado un convenio con China para explotar aún más la zona

Tomado de lavanguardia.com

La tranquilidad con la que vivían los Yanomamis llegó a su fin en la década de 1980, cuando la fiebre por el oro explotó en plena Amazonia y trajo a más de 40.000 mineros ilegales que sistemáticamente establecieron un negoció que sigue devastando una gran parte de la zona.

Al norte de Brasil y al Sur de Venezuela, los Yanomamis están distribuidos en alrededor de 250 comunidades en un territorio que alcanza los 19 millones de hectáreas, o lo que es igual a cuatro veces el tamaño de Suiza.

Es esta la zona, en la actualidad, la etnia indígena sobrevive a la explotación de los recursos naturales que causa enfermedades, envenenamiento, agresiones, violaciones y persecuciones a…

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Santiago de Chile once de Septiembre de 1973

 

imagesSuperarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DEL CONO SUR

Los pueblos originarios del Cono Sur: Aymara, Quechua, Rapa Nui y Mapuche siguen su propio calendario ancestral. Para ellos, el año nuevo comienza con el solsticio de invierno y se celebra la noche del 24 de junio.

images2ANTES de la peluca y la casaca
fueron los ríos, ríos arteriales:
fueron las cordilleras, en cuya onda raída
el cóndor o la nieve parecían inmóviles:
fue la humedad y la espesura, el trueno
sin nombre todavía, las pampas planetarias.

El hombre tierra fue, vasija, párpado
del barro trémulo, forma de la arcilla,
fue cántaro caribe, piedra chibcha,
copa imperial o sílice araucana.
Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura
de su arma de cristal humedecido,
las iniciales de la tierra estaban
escritas.
Nadie pudo
recordarlas después: el viento
las olvidó, el idioma del agua
fue enterrado, las claves se perdieron
o se inundaron de silencio o sangre.

No se perdió la vida, hermanos pastorales.
Pero como una rosa salvaje
cayó una gota roja en la espesura
y se apagó una lámpara de tierra.

Yo estoy aquí para contar la historia.
Desde la paz del búfalo
hasta las azotadas arenas
de la tierra final, en las espumas
acumuladas de la luz antártica,
y por las madrigueras despeñadas
de la sombría paz venezolana,
te busqué, padre mío,
joven guerrero de tiniebla y cobre
oh tú, planta nupcial, cabellera indomable,
madre caimán, metálica paloma.

Yo, incásico del légamo,
toqué la piedra y dije:
Quién
me espera? Y apreté la mano
sobre un puñado de cristal vacío.
Pero anduve entre flores zapotecas
y dulce era la luz como un venado,
y era la sombra como un párpado verde.

Tierra mía sin nombre, sin América,
estambre equinoccial, lanza de púrpura,
tu aroma me trepó por las raíces
hasta la copa que bebía, hasta la más delgada
palabra aún no nacida de mi boca.

(Canto General. La lámpara en la tierra . Amor América (1400)

Pablo Neruda. Recopilación Universidad de Chile)