Los emigrantes: «la otra justificación de la crisis»

Los gobiernos europeos desde hace varios años, «años de crisis», están acometiendo un proceso de cambio para transformar, a exigencias de los «Mercados», los logros conseguidos a lo largo de los últimos cuarenta años por sus ciudadanos.

Para ello cada vez van necesitando más coartadas que justifiquen las acciones que ejercen sobre sus poblaciones.

Para que el mecanismo funcione hay que buscar elementos precisos que ataquen eficazmente la línea de flotación de sus sistemas sociales, económicos, culturales y comunicacionales.

Todo ello con la finalidad de crear un estado de opinión que facilite el encanallamiento colectivo ante un «culpable», en definitiva buscar un responsable ajeno a los «Mercados». Un catalizador que asuma las tensiones sociales.

La llegada de extranjeros y sus connotaciones xenófobas, es una justificación adecuada para buscar responsables en la modificación de las condiciones de vida de los «nacionales». La aceptación colectiva de que la pérdida de derechos sociales es debida, por una parte a las situaciones provocadas por la crisis y por otra al abuso de  la extensión global de las ventajas sociales, de las que se han «aprovechado» los no «nacionales», son argumentos aceptados sin demasiada contestación por parte de las clases medias europeas.

Argumentos como:

«En la balanza se pone solamente el drama humano de los subsaharianos…y no se tiene en cuenta la gravísima situación que podría producirse si esta inmigración irregular, siempre ilegal, entrase en la Ciudad ( Juan José Imbroda Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla. España)»…

… «Estos extranjeros contarán con un plazo de seis meses para poder cobrar el paro y pueden perder ese subsidio sino demuestran que están buscando trabajo…debemos ser claros en que tenemos un servicio de salud nacional gratuito, no tenemos un servicio internacional gratuito… (David Cameron, Primer Ministro, Reino Unido)»

… « Horst Seehofer, Jefe del Gobierno Bávaro (Alemania), calificó a los futuros inmigrantes como peligrosos turistas sociales»

Han creado un estado de opinión pública que no sólo sirve para una tolerancia colectiva de la represión de los estados; sino que además, sirve para que el conjunto de los emigrantes, regularizados y no regularizados, sean una excusa perfecta para una modificación torticera de las relaciones laborales, así como unos reajustes de los sistemas de protección social, que facilite la entrada en los fondos de pensiones, la sanidad o la educación pública de las grandes empresas que actúan en los distintos sectores. 

En definitiva un relato que acentúe el miedo a la falta de respuesta estatal a las necesidades básicas colectivas de los«nacionales».

Unas buenas excusas para diluir las transformaciones  de calado que en las estructuras socioeconómicas están sufriendo las poblaciones de los países europeos.

Modificaciones que necesitan los «Mercados» y las grandes empresas internacionales para salir de sus crisis periódicas y dar respuesta a sus estructuras de crecimiento continuo de beneficios.

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